Pensamiento Matemático

Restas mundialistas: cómo pasar de quitar objetos a escribir la operación

Las primeras experiencias con la resta tienen más sentido cuando el niño puede ver qué cantidad había al comenzar, qué cambia y cuánto queda después. La temática del fútbol me permite plantear situaciones concretas con pelotas, jugadores, conos y marcadores antes de pasar a los números. En esta guía te cuento cómo utilizo estas experiencias de manera manipulativa en Parvularia y cómo avanzo progresivamente hacia la representación de la resta en Primer Grado.

Portada del cuaderno Restas mundialistas mágicas para trabajar situaciones sencillas de resta
Cuaderno práctico con situaciones visuales para representar cantidades, retirar elementos y reconocer cuánto queda antes de avanzar hacia la operación escrita.

Por qué comienzo con situaciones que pueden tocar y representar

En algunos grupos he observado que las primeras situaciones de resta necesitan más acompañamiento que las de suma. Cuando agregamos objetos, muchos niños reconocen rápidamente que la colección aumenta; cuando retiramos algunos, necesitan seguir con atención qué cantidad había al comenzar, cuántos se retiraron y cuántos permanecen.

Por eso comienzo con historias que puedan representarse físicamente. Si planteo: “Había 5 pelotas en la cancha y retiramos 2, ¿cuántas quedan?”, podemos construir primero la situación con objetos, comprobar lo que ocurrió y después relacionarla con dibujos y números.

Si observo que todavía existen dudas al relacionar cantidades pequeñas con sus numerales, puedo regresar temporalmente al trabajo con números del 6 al 10 antes de aumentar la dificultad.

No utilizo el mismo nivel de formalización en Parvularia y Primer Grado

Las situaciones de quitar, separar y reconocer cuánto queda pueden experimentarse desde Parvularia mediante juegos, objetos, movimientos e historias sencillas. En esta etapa me interesa principalmente que el niño comprenda la transformación de la cantidad.

En Primer Grado, según el avance del grupo, esas experiencias pueden relacionarse progresivamente con dibujos, numerales y finalmente con la expresión de una resta. Por eso no comienzo exigiendo el signo menos; primero necesito que la situación tenga significado.

Qué observo antes de formalizar la operación

Antes de centrar la actividad en el signo menos, observo algunas habilidades que facilitan la comprensión de las situaciones de resta.

Conteo de colecciones pequeñas

Observo si puede contar una colección sin omitir o contar dos veces el mismo elemento. Cuando el conteo todavía es inestable, puede resultar más difícil reconocer cuánto había y cuánto permanece después de retirar objetos.

Relación entre cantidad y numeral

Comprueba, por ejemplo, que una colección de cuatro objetos puede relacionarse con el numeral 4. Este vínculo permite pasar posteriormente de la representación concreta al registro numérico.

Comprensión de la acción

Observo si comprende pequeñas historias en las que algunos elementos se quitan, se separan, se guardan o se van y puede reconocer que la colección cambia.

De la cancha al cuaderno: cómo pasamos de quitar a escribir

En lugar de repartir una hoja de trabajo inmediatamente, suelo recorrer tres momentos para que la operación escrita tenga una situación concreta detrás.

Primero manipulamos: utilizamos tapitas, bloques u otros objetos como si fueran pelotas o jugadores. Planteo historias breves: “Había 6 jugadores y uno salió de la cancha”. Los estudiantes representan lo que sucede y determinan cuántos permanecen.

Si noto que confunden la acción de quitar con la de agregar, podemos comparar algunas situaciones de sumas mundialistas para conversar sobre qué cambia en cada historia.

Después representamos: pasamos a dibujos. Podemos encerrar la cantidad inicial, tachar solamente los elementos que se retiran y contar los que permanecen. Cuando el nivel lo permite, relacionamos cada cantidad con su numeral.

Finalmente explicamos: antes o después de escribir la operación, invito al estudiante a completar oralmente una idea como: “Había ___, se quitaron ___ y quedaron ___”. Explicar lo sucedido me permite observar si comprende la situación y no solamente si obtuvo el resultado correcto.

Cuando tachar no significa que ya comprendieron

Observar el procedimiento me proporciona más información que mirar únicamente el resultado. Estos son algunos momentos en los que suelo intervenir.

Tachan más elementos de los indicados

Lo que observo: la situación pide retirar 2 de una colección de 5, pero el estudiante termina tachando 3.

Cómo lo acompaño: le propongo controlar cada acción contando: “retiro uno, retiro dos y me detengo”.

Cuentan también lo que ya retiraron

Lo que observo: después de tachar algunos dibujos vuelve a contar la colección completa.

Cómo lo acompaño: regreso temporalmente a objetos que puedan separarse físicamente o cubro los dibujos retirados para centrar la atención en los elementos que permanecen.

Intercambian el papel de las cantidades

Lo que observo: al registrar una historia de quitar, escribe primero la cantidad retirada y después la cantidad que había inicialmente.

Cómo lo acompaño: reconstruimos la historia preguntando: “¿Cuántos había antes de que ocurriera algo?”, “¿Cuántos se retiraron?” y “¿Cuántos quedaron?”.

Los dedos también pueden utilizarse como apoyo al comenzar. No necesito prohibirlos. Mientras los estudiantes los utilizan, puedo modelar otras representaciones para que progresivamente amplíen las estrategias disponibles.

Restar no siempre significa quitar

Las situaciones de quitar son un punto de partida muy visible, pero la resta también puede ayudarnos a resolver otros tipos de problemas. Cuando el grupo comprende con mayor seguridad las primeras situaciones, comienzo a ampliar el significado.

  • Comparar: un equipo anotó 7 goles y otro 5. ¿Cuántos goles de diferencia hay entre ambos?
  • Encontrar cuánto falta: tenemos 5 conos y necesitamos 8 para preparar una actividad. ¿Cuántos conos faltan?
  • Reconocer cuánto queda: había 8 pelotas y guardamos 3. ¿Cuántas permanecen fuera?

No presento todas estas estructuras al mismo tiempo. Las introduzco progresivamente y vuelvo a utilizar objetos, dibujos o historias siempre que sea necesario.

Tres formas de practicar sin imprimir una ficha

La comprensión de la resta no depende de una hoja impresa. Estas actividades permiten representar el cambio de una cantidad utilizando el cuerpo y materiales sencillos.

La banca de suplentes

Coloca a siete estudiantes al frente. Después tres pasan a una zona que representa la banca. El grupo observa cuántos permanecen y explica qué cambió.

Pelotas de papel

Preparen seis bolitas de papel. Después retiren una cantidad indicada y colóquenla dentro de una caja o portería. Antes de contar, pregunta cuántas creen que permanecen fuera y después comprueben la respuesta.

Recta numérica en el piso

Dibuja o marca una recta numérica en el suelo. El estudiante se coloca sobre una cantidad inicial y realiza saltos hacia atrás cuando la situación represente una disminución. Después relacionamos el recorrido con los números utilizados.

Cómo utilizo la suma para comprobar una resta

Cuando el grupo ya comprende la situación, podemos explorar la relación entre suma y resta. No la presento solamente como un “truco”, sino como otra forma de comprobar que las cantidades de la historia mantienen una relación coherente.

Si resolvimos 7 − 2 = 5, podemos reunir nuevamente los 5 que quedaron con los 2 que retiramos. Al comprobar que 5 + 2 = 7, observamos que regresamos a la cantidad inicial.

Esta relación también puede conectarse con las estrategias que desarrollamos posteriormente en la guía de cálculo mental.

Qué observo para saber si están comprendiendo

Antes de aumentar la dificultad, me interesa observar algo más que la cantidad de respuestas correctas.

  • Reconoce la cantidad inicial: identifica cuántos elementos había antes de que ocurriera el cambio.
  • Representa lo que cambia: puede retirar, separar, tachar o representar la cantidad indicada sin perder el control del conteo.
  • Reconoce cuánto queda: cuenta o determina correctamente los elementos que permanecen.
  • Explica la situación: puede contar con sus palabras qué había, qué ocurrió y cuál fue el resultado.
  • Relaciona representaciones: según su nivel, comienza a conectar objetos, dibujos, numerales y la expresión matemática.

Cómo utilizo el cuaderno «Restas Mundialistas»

El material contiene diez páginas organizadas para avanzar progresivamente. No necesito utilizarlas todas en una misma jornada; prefiero seleccionar pocas actividades y observar cómo está razonando cada estudiante.

  • Resto pelotas y conos: actividades iniciales para representar una cantidad, retirar algunos elementos y reconocer cuántos permanecen.
  • Resto camisetas y jugadores: situaciones visuales para observar qué elementos se retiran y relacionar la acción con el resultado.
  • Marcadores y goles: situaciones deportivas que permiten interpretar cambios en cantidades y relacionarlos con la resta.
  • Reto mundialista: actividad integradora para representar, resolver y comprobar algunas situaciones.
  • Soy campeón de las restas: una lista de cotejo para registrar qué habilidades comienza a realizar el estudiante y cuáles todavía requieren apoyo.

Cómo se conecta con nuestra ruta matemática

El aprendizaje de la resta se relaciona con otros conocimientos numéricos. Si observo que una dificultad proviene de un aprendizaje anterior, prefiero regresar temporalmente a él antes de aumentar la cantidad de ejercicios.

  • Números del 6 al 10: para fortalecer conteo y relación entre numeral y cantidad.
  • Sumas mundialistas: para comparar situaciones donde las cantidades aumentan con aquellas donde disminuyen.
  • Cálculo mental: para continuar desarrollando relaciones entre sumas, restas y estrategias numéricas.

También puedes consultar todos los recursos de Pensamiento Matemático .

Vista previa del material «Restas Mundialistas Mágicas»

Consulta directamente el cuaderno con las actividades para trabajar situaciones de resta de manera gradual. Combínalo con objetos, historias orales y conversación matemática para que la operación escrita conserve el significado de la situación que representa.

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