Desarrollo Integral y Valores


Bienestar, participación y convivencia

En esta categoría encontrarás
recursos de desarrollo integral y valores
para acompañar el autoconocimiento, la expresión emocional, los hábitos,
la autonomía, la convivencia y la participación de niñas y niños. Las
propuestas están pensadas para Educación Inicial, Parvularia y Primer
Grado, y pueden adaptarse al contexto, las experiencias y las
necesidades reales de cada grupo.

Autoestima
Emociones
Hábitos
Autonomía
Valores
Convivencia
Participación
Buen trato


Desarrollo con propósito

¿Qué comprende el desarrollo integral en el aula?

El desarrollo integral reúne aprendizajes personales y sociales que se
construyen mediante relaciones respetuosas, experiencias cotidianas,
participación, acompañamiento adulto y oportunidades para actuar con
progresiva autonomía.

Autoconocimiento

Reconocer cualidades, intereses, capacidades, necesidades y aspectos
que cada estudiante continúa aprendiendo.

Expresión emocional

Identificar emociones y comunicarlas mediante palabras, gestos,
dibujos, movimientos u otros apoyos.

Hábitos y autonomía

Participar gradualmente en rutinas, responsabilidades, cuidado de
materiales y organización personal.

Valores en acción

Relacionar respeto, honestidad, solidaridad y responsabilidad con
acciones observables de la vida diaria.

Convivencia

Escuchar, dialogar, compartir espacios, participar en acuerdos y
buscar alternativas ante situaciones cotidianas.

Participación

Expresar ideas, tomar pequeñas decisiones, colaborar y formar parte
de las experiencias del grupo.


Aprendizajes relacionados

Autoestima, emociones, hábitos, valores y convivencia

Estos cinco temas se relacionan entre sí. No deben trabajarse como
contenidos aislados ni como una lista de comportamientos que el
estudiante debe cumplir de inmediato.

Me conozco

Reconozco mis cualidades, intereses, emociones, necesidades y formas
de aprender.

Me organizo

Participo en rutinas y responsabilidades con apoyos que disminuyen
progresivamente.

Convivo

Practico acciones de respeto, cooperación, escucha y cuidado dentro
de situaciones reales.

Idea central:
el desarrollo integral se acompaña mediante autoconocimiento, expresión
emocional, hábitos progresivos, valores traducidos en acciones y
relaciones respetuosas.


Recorridos de la categoría

Explora los recursos según su propósito educativo

Las publicaciones actuales pueden recorrerse mediante tres rutas
complementarias que conectan el desarrollo personal, la autonomía y la
convivencia.

Me conozco y me expreso

Comienza con recursos para reconocer cualidades, emociones,
necesidades, fortalezas y diferentes formas de expresión.

Me organizo y participo

Continúa con rutinas, responsabilidades, cuidado de materiales y
participación progresivamente autónoma.

Actúo y convivo con los demás

Relaciona los valores con decisiones cotidianas, acuerdos,
cooperación, diálogo, respeto y buen trato.

Recorrido sugerido:
Autoestima para niños → Educación emocional para niños → Hábitos de aula
→ Valores para niños → Convivencia escolar. La ruta puede modificarse
según las situaciones y necesidades del grupo.


Mirada respetuosa

Acompañar el desarrollo sin etiquetar

Las palabras utilizadas por las personas adultas pueden influir en la
forma en que niñas y niños interpretan sus acciones y posibilidades.
Conviene describir lo ocurrido, ofrecer orientación y evitar
convertir una conducta puntual en una característica permanente.

Describir lo observado

Explica qué ocurrió sin definir al estudiante mediante expresiones
como “eres desordenado” o “eres problemático”.

Orientar la acción

Indica de manera concreta qué puede hacerse: guardar, esperar,
reparar, pedir ayuda o intentarlo nuevamente.

Reconocer el proceso

Considera que los hábitos, la autorregulación y la convivencia
requieren tiempo, práctica y acompañamiento.

Observar el contexto

Revisa qué ocurrió antes, qué apoyo faltaba y qué condiciones pueden
facilitar una respuesta diferente.

Escuchar

Permite que el estudiante explique, señale o comunique su
experiencia mediante diferentes medios.

Ofrecer otra oportunidad

Presenta alternativas para practicar nuevamente sin avergonzar,
comparar o reducir a la persona a un error.

En lugar de etiquetar:
describe la situación, reconoce la necesidad, recuerda el acuerdo y
acompaña una alternativa posible.


Aprendizaje cotidiano

Enseñar, modelar y acompañar

Las habilidades personales y sociales no se consolidan solamente
mediante explicaciones. También necesitan ejemplos, práctica,
retroalimentación y oportunidades para volver a intentarlo.

Enseñar

Explica la habilidad mediante lenguaje claro, ejemplos, imágenes,
preguntas y situaciones cercanas.

Modelar

La persona adulta muestra cómo escuchar, pedir un turno, reconocer
un error, agradecer o buscar una solución.

Acompañar

Ofrece recordatorios, apoyos visuales, tiempo y retroalimentación
mientras el estudiante practica.

No basta con decir “compórtate bien”:
resulta más útil explicar qué acción se espera, mostrar cómo se realiza
y acompañar su práctica.


Reconocimiento personal

Fortalecer la autoestima sin comparar

Acompañar la autoestima implica ayudar a que cada estudiante reconozca
cualidades, avances, necesidades y posibilidades sin establecer
comparaciones entre cuerpos, habilidades, resultados o formas de
participar.

Retroalimentación descriptiva

Reconoce acciones concretas: “organizaste tus materiales”,
“explicaste tu idea” o “pediste ayuda cuando la necesitabas”.

Decisiones posibles

Permite elegir entre opciones adecuadas, asumir pequeñas
responsabilidades y expresar preferencias.

Avances personales

Compara el progreso del estudiante consigo mismo y evita utilizar a
otros compañeros como medida.

La autoestima no depende de ser el mejor:
se acompaña mediante reconocimiento, pertenencia, oportunidades de
aprender y relaciones respetuosas.


Expresión emocional

Reconocer emociones sin imponer respuestas

Las emociones pueden ofrecer información sobre necesidades,
experiencias y situaciones. No deben clasificarse como emociones
“buenas” o “malas”, ni exigirse una forma única de expresarlas.

Identificar

Reconocer señales corporales, expresiones, pensamientos o situaciones
relacionadas con una emoción.

Nombrar

Ampliar vocabulario para comunicar alegría, tristeza, enojo, miedo,
sorpresa, calma, frustración u otras experiencias.

Expresar

Permitir palabras, dibujos, movimientos, tarjetas, gestos o pausas
como formas válidas de comunicación.

Solicitar apoyo

Enseñar cómo pedir compañía, espacio, explicación, descanso o ayuda
ante una situación.

Regularse con apoyo

Practicar estrategias sencillas de regulación con acompañamiento adulto, sin utilizarlas como castigo ni exigir que todas funcionen igual para cada persona.

Conversar después

Retomar lo ocurrido cuando exista mayor disposición para comprender,
reparar o buscar alternativas.

Reconocer una emoción no significa aprobar cualquier acción:
la emoción puede validarse mientras se orientan límites seguros y formas
respetuosas de actuar.


Rutinas progresivas

Los hábitos se aprenden mediante práctica y acompañamiento

Un hábito no aparece por repetir una orden una sola vez. Se construye
mediante señales claras, ejemplos, constancia, apoyos visuales,
oportunidades de práctica y reducción gradual de la ayuda.

Señal visible

Utiliza imágenes, palabras, colores o ubicaciones estables para
recordar cada rutina.

Una acción por vez

Divide las rutinas complejas en pasos breves y comprensibles.

Práctica guiada

Ensaya cómo guardar, ordenar, desplazarse, esperar o utilizar un
material.

Recordatorio oportuno

Ofrece la señal antes o durante la acción, no solamente después del
error.

Apoyo gradual

Reduce la ayuda cuando el estudiante demuestra mayor comprensión y
autonomía.

Revisión funcional

Comprueba si la rutina ayuda al grupo y realiza ajustes cuando deja
de ser clara o necesaria.

Los hábitos no equivalen a obediencia automática:
deben ayudar a comprender la organización, participar con autonomía y
cuidar el bienestar colectivo.


Acciones observables

Traducir los valores a situaciones cotidianas

Los valores adquieren sentido cuando se relacionan con decisiones y
acciones concretas. Memorizar una definición no garantiza que el
estudiante pueda aplicarla en una situación real.

Respeto

Escuchar, cuidar el espacio personal, usar palabras adecuadas y
reconocer diferencias.

Honestidad

Comunicar lo ocurrido, reconocer errores y buscar una forma de
reparar sin temor a la humillación.

Solidaridad

Identificar cuándo alguien necesita apoyo y ofrecer ayuda respetando
sus posibilidades.

Responsabilidad

Cumplir tareas acordes con la edad, cuidar materiales y comunicar
cuando se necesita orientación.

Tolerancia y respeto por diferencias

Reconocer distintas ideas, costumbres, ritmos y formas de participar
sin burlas ni exclusión.

Gratitud

Reconocer apoyos, gestos y experiencias valiosas sin obligar a
expresar agradecimiento de una única manera.


Vida compartida

La convivencia no significa ausencia de desacuerdos

En un grupo pueden surgir diferencias, errores y conflictos
cotidianos. El propósito educativo no es ocultarlos, sino enseñar
formas seguras y respetuosas de comprenderlos, comunicarlos y buscar
alternativas.

Detener una acción insegura

Intervenir con claridad cuando existe riesgo, agresión, daño o
vulneración de un límite.

Escuchar versiones

Permitir que cada persona comunique lo ocurrido sin convertir el
diálogo en una exposición pública.

Describir el problema

Separar los hechos de las etiquetas y reconocer necesidades,
límites o acuerdos relacionados.

Buscar alternativas

Proponer acciones posibles: devolver, reparar, esperar, pedir un
turno, solicitar ayuda o reorganizar el espacio.

Reparar

Orientar una acción relacionada con el daño ocasionado, sin reducir
la reparación a una disculpa obligatoria.

Dar seguimiento

Observar si el acuerdo funciona y ofrecer nuevas oportunidades para
practicar.

El conflicto también puede ser una oportunidad educativa:
siempre que la persona adulta proteja, oriente y evite la humillación,
la exposición o la búsqueda de culpables como único objetivo.


Acompañamiento adulto

El ejemplo cotidiano también enseña

Las niñas y los niños observan cómo las personas adultas escuchan,
establecen límites, reconocen errores, expresan desacuerdos y tratan a
quienes integran la comunidad.

Coherencia

Las acciones adultas deben corresponder con los valores y acuerdos
que se enseñan al grupo.

Límites claros

Explica qué acción debe detenerse, por qué y qué alternativa puede
utilizarse.

Reparación adulta

Reconocer un error y corregirlo muestra que aprender y reparar también
forman parte de la convivencia.


Inclusión y participación

Adaptar las propuestas a diferentes necesidades

No todas las personas expresan emociones, comprenden instrucciones,
participan o desarrollan autonomía de la misma manera ni al mismo
ritmo.

Apoyos visuales

Utiliza secuencias, símbolos, fotografías o dibujos para anticipar y
comprender acciones.

Diferentes formas de expresión

Permite hablar, señalar, escribir, dibujar, dramatizar o utilizar
tarjetas.

Tiempo suficiente

Evita exigir una respuesta inmediata cuando el estudiante necesita
observar, comprender o regularse con apoyo.

Pasos ajustados

Reduce la cantidad de acciones, presenta una instrucción por vez o
incorpora apoyos adicionales.

Participación flexible

Ofrece actividades individuales, en pareja, en equipos pequeños o
con acompañamiento adulto.

Representación respetuosa

Incluye imágenes, ejemplos y mensajes que reflejen diferentes
familias, culturas, capacidades y formas de vivir.


Escuela y familia

Construir acuerdos de acompañamiento con las familias

La comunicación con las familias puede ayudar a comprender rutinas,
intereses, necesidades y estrategias que funcionan en diferentes
contextos.

Compartir el propósito

Explica qué habilidad se está trabajando y cómo puede observarse en
situaciones cotidianas.

Escuchar información relevante

Pregunta qué apoyos, rutinas o formas de comunicación resultan útiles
fuera del aula.

Proponer acciones posibles

Sugiere experiencias breves y realistas, evitando convertir el hogar
en una extensión rígida de la clase.

La comunicación debe centrarse en necesidades y avances:
evita comparar familias, culpabilizar o compartir información personal
frente a otras personas.


Planificación práctica

Antes, durante y después de una actividad

Las propuestas de desarrollo integral necesitan un propósito claro,
participación flexible y seguimiento dentro de experiencias reales.

Antes

Define la habilidad, revisa el contexto, prepara apoyos y anticipa
diferentes formas de participación.

Durante

Modela, formula preguntas, escucha, protege límites y ofrece
orientación sin resolver todo por el estudiante.

Después

Registra evidencias, reconoce avances, ajusta apoyos y retoma la
habilidad en otras situaciones.


Prácticas que conviene revisar

Errores frecuentes al trabajar el desarrollo integral

Revisar estas situaciones permite evitar que las actividades se
conviertan en juicios, comparaciones o exigencias desconectadas del
proceso de aprendizaje.

Etiquetar personas

Utilizar expresiones como “malo”, “flojo”, “agresivo” o “desordenado”
en lugar de describir una acción.

Comparar estudiantes

Presentar a una persona como modelo para avergonzar o presionar a
otra.

Exigir emociones positivas

Esperar que todas las personas estén alegres, tranquilas o dispuestas
a hablar en el mismo momento.

Utilizar frases generales

Decir “pórtate bien” o “ten valores” sin explicar la acción esperada.

Depender siempre de premios

Convertir cada hábito o acción respetuosa en una conducta realizada
únicamente para obtener recompensas.

Evaluar mediante listas aisladas

Marcar conductas sin considerar el contexto, los apoyos utilizados y
el progreso observado.


Observación formativa

Qué evidencias pueden observarse

La observación debe centrarse en procesos, estrategias, participación
y avances dentro de situaciones reales, no en clasificar estudiantes
como buenos o malos.

Reconocimiento y comunicación

Expresa cualidades, emociones, necesidades, ideas o preferencias
mediante diferentes medios.

Participación y autonomía

Sigue rutinas, toma pequeñas decisiones, cuida materiales o solicita
apoyo con acompañamiento progresivo.

Convivencia y reparación

Escucha, participa en acuerdos, reconoce efectos de sus acciones y
colabora en alternativas de reparación.

La evaluación no debe comparar personalidades:
registra qué apoyo se ofreció, qué estrategia utilizó el estudiante, qué
avance mostró y cuál será el siguiente acompañamiento.


Materiales disponibles

Trabajar el desarrollo integral sin depender de impresiones

Muchas experiencias pueden realizarse mediante conversación, juego,
dramatización, objetos del aula y materiales reutilizables.

Dramatizaciones

Representar situaciones y practicar distintas formas de responder.

Dibujos y producciones

Expresar emociones, cualidades, acuerdos o alternativas mediante
imágenes propias.

Tarjetas reutilizadas

Crear apoyos con cartón, papel recuperado, símbolos o palabras
sencillas.

Relatos cotidianos

Conversar sobre personajes, decisiones, emociones y consecuencias.

Objetos y personajes

Utilizar muñecos, títeres u objetos del aula para representar
situaciones sin exponer experiencias personales.

Círculos breves de diálogo

Compartir ideas mediante preguntas claras y participación
voluntaria, sin obligar a revelar información privada.


Recursos publicados

Explora las guías de Desarrollo Integral y Valores

A continuación encontrarás las publicaciones disponibles en esta
categoría. Cada publicación ofrece orientación pedagógica y, según el tema, puede incluir propuestas de aplicación, criterios de observación y recursos complementarios.

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